domingo, 15 de febrero de 2015

Muffins de chai

Mi última gran obsesión, el té chai, me viene del descubrimiento del mismo en las cafeterías "capuccino" en Mallorca durante las pasadas navidades. Una mezcla irresistible: té, especias y tiempo frío.

Y si la infusión está deliciosa... ¿cómo no lo iban a estar unos muffins?





Se pueden hacer utilizando infusión de té o combinando las especias que contiene el chai. Yo probé a hacerlo de la segunda forma, y el resultado es más que alucinante.

Para hacer 12 muffins y ser feliz, se necesita esto:


Ingredientes para la masa:
- 2 tazas y media de harina.
- 1/4 de taza de mantequilla.
- 1/4 de taza de aceite vegetal.
- 1/2 taza de azúcar tamizado.
- 1/3 de taza de azúcar moreno.
- 2 huevos.
- 1 cucharada de extracto de vainilla.
- Medio sobre de levadura.
- 1/4 de cucharilla de bicarbonato.
- 2 cucharaditas de canela.
- 1 cucharilla de jengibre.
- 1 cucharilla de cardamomo.
- 1/4 de cucharilla de pimienta negra.
- Una pizca de sal.
- 1 vaso de leche de soja.


Para el glaseado:
- 5 cucharadas de azúcar.
- 2 cucharaditas de canela.
- 3 cucharadas de mantequilla.
- 5 cucharadas de harina.
- 1 cucharada de semillas de amapola.



Proceso

1. Mientras se precalienta el horno a unos 180º, se mezclan la mantequilla, el aceite y el azúcar. Batir.

2. Añadir los huevos.

3. Mezclar las distintas especias con el bicarbonato y la levadura y agregarlo a la masa. Añadir el extracto de vainilla.

4. Incorporar poco a poco la harina.

5. Cuando se consiga una mezcla homogénea, verter en cápsulas utilizando una bandeja para muffins.


Para preparar el glaseado hay que mezclar todos los ingredientes y echarlo con ayuda de una cuchara sobre la masa.

Se mete al horno a unos 180º aproximadamente 20 minutos y ¡listo!




domingo, 1 de febrero de 2015

Arroz para sushi

Como tantos, soy de las que han aprendido a hacer sushi por Internet. Después de servirme de diferentes vídeos para hacer el arroz, desde que encontré este no lo cambio por otro. Es sencillo y el arroz queda muy bien. Pero lo mejor es  que ¡no se pega ni un grano de arroz en la cacerola!




Ingredientes:

- 1 vaso de arroz para sushi.
- Vinagre de arroz.
- Sal.
- Azúcar.


Pasos:

1. Lavar el arroz tantas veces como sea necesario hasta que el agua salga clara.

2. Dejar reposar tapado unos 30 minutos.

3. Echar el arroz a la cazuela. En volumen, echar 1/4 más de agua que de arroz.

4. Poner a calentar a fuego medio hasta que hierva. Una vez que hierva, se tapa y se pone muy bajito (2-3 en inducción) durante 10 minutos. No destapar.

5. Dejar reposar tapado con un trapo unos 10 minutos. 

6. Enfriar el arroz.

7. Mientras, calentar el vinagre de arroz, el azúcar y la sal en proporciones 7-5-1. 

8. Aderezar el arroz con la mezcla mientras se va enfriando.


Mientras el arroz se cuece, reposa y se enfría, ir preparando el relleno que se va a usar para hacer las piezas de sushi y enfriar un vino blanco en la nevera.  

Itadakimasu!

lunes, 26 de enero de 2015

Perlas de tocador


Las amantes de los productos de tocador sabrán que pocos son tan celebrados y causan más emoción que una bella polvera para matizar el rostro; y es que aunque las tendencias y la tecnología han cambiado con los tiempos, el deseo de lucir una piel de muñeca es un tema eterno.


Los legendarios Meteoritos de Guerlain satisfacen todos los niveles de fetichismo y vanidad que se pueda exigir a unos polvos de acabado. Dice la firma que "aportan un halo inmaterial de luz sublimando la tez con el brillo de las estrellas", lo cual se entiende sólo cuando se prueban. No se debe pensar en purpurinas ni fragmentos nacarados evidentes porque no es así, el mecanismo de estas perlas es otra cosa, por lo que funcionan muy bien para sellar toda la base incluyendo la zona de la ojera, porque el polvo es tan fino que no pesa y por tanto, no genera pliegues. Las perlas tienen distintos tonos, cada uno realiza una sutil acción correctora y la luminosidad prometida está asegurada en cada perla.







El olor es otra de las virtudes que distinguen a este producto de todos los demás, es una nube de violetas con recuerdos a la mítica fragancia de la casa, Après L´Ondée (1906) que embriaga y perdura manifestándose en el olfato de quien se acerca para saludarnos con un beso. Por su parte, el envase posee el espíritu rococó tan característico de la firma y muy del gusto de las mujeres que apreciamos y buscamos el encanto retro en nuestros productos cosméticos.




Para finalizar, decir que Guerlain dispone de una brocha específica para aplicar los Meteoritos pero yo lo hago con la Powder Brush de Real Techniques, una opción ideal y mucho más barata. 

miércoles, 21 de enero de 2015

Ibuki, 25 'til I die

La idea de que hubiese una línea de cuidados específicos para la franja de edad entre los 25-35, donde me encuentro, de una firma tan prestigiosa como Shiseido era irresistible para mí. Esta edad es un poco conflictivo porque los tratamientos pueden quedarse cortos o pasarse, mientras granos y líneas de expresión conviven en la cara. Precisamente, el objetivo de esta línea es reforzar la piel para resistir y prevenir problemas de imperfecciones y envejecimiento. Su principio activo es el PhytoResist Complex, que fortalece la piel haciéndola más resistente para los problemas futuros.

La línea Ibuki tiene varios productos para cubrir diferentes necesidades: hay dos limpiadoras diferentes, una para pieles mixtas y otra para pieles secas. Para después de la limpieza hay una loción hidratante, que es el equivalente asiático a nuestro tónico, pero más denso y de aplicación similar a una crema. Por otra parte, hay tres cremas diferentes, una más general, otra con SPF 18 y otra enriquecida para pieles secas. El último producto es un contorno de ojos indicado para tratar líneas, ojeras e hinchazón.

Como la marca es un pelín cara, el primer paso fue la investigación para ver dónde podía encontrarlos más baratos: perfume's club. Fue mi primera compra en esta web, pero resultó estupenda. Servicio rápido, eficiente, y con muestras, que siempre se agradece.

Los productos que en un principio pedí fueron los que consideraba más adecuados para mí: la limpiadora exfoliante Purifying Cleanser, el tónico Softening Concentrate y la crema Refining Moisturizer.



La limpiadora me fascinó desde el principio. Con la cantidad del tamaño de un guisante puedes limpiar y estar masajeando la cara todo el tiempo deseado ya que se emulsiona con el agua creando una especie de espuma cremosa. Como exfoliante no es agresivo, ya que sus micro-gránulos son suaves. El resultado final es alucinante, deja la cara inmaculada sin producir irritación ni rojeces. Los poros se cierran. No obstante sí queda algo tirante y la piel pide a gritos el siguiente paso. A pesar de que sólo la utilizo una vez al día, puede llegar a resecar la piel si no se usa con una buena hidratante.


La loción equilibrante se aplica tras la limpieza haciendo una suave presión sobre el rostro. Es líquida y relaja la piel. No aporta nada de grasa y ayuda a optimizar los efectos de la crema posterior. El envase tiene formato pump, lo que lo hace muy higiénico y evita que se desperdicie líquido. Dicho envase es prácticamente igual que el de la hidratante, con la diferencia de que es algo más translúcido. De todos los productos es el que menos me dice, aunque es el más económico y estas líneas siempre está bien probarlas en su conjunto. Así pues, creo que no merece la pena prescindir de él.


La crema hidratante también me parece maravillosa. Es muy fluida, y sin embargo hidrata y suaviza sin aportar nada de grasa. Se extiende a la perfección y no deja ningún tipo de residuo blanco. La sensación de confort dura horas. He probado la limpiadora de Ibuki con otras hidratantes y notaba la piel reseca, sin embargo la combinación con esta crema es idónea: limpiadora + loción + hidratante Ibuki = piel limpia, suave y relajada. La crema, como la loción, viene en formato pump, y a pesar de ser líquida, cunde muchísimo porque se dispensa la cantidad apropiada y con muy poquito es suficiente para hidratar el rostro de forma adecuada. Tiene un olor ligero y maravilloso, a mí particularmente me recuerda a algo que usaba en la infancia.


Después de tres meses usando esta línea de cuidados puedo decir que me gusta bastante. Aunque Shiseido es una marca cara, esta línea no tiene precios desorbitados y más aún si se sabe dónde comprar. A su favor, debo destacar la hidratación que aporta a pesar del frío y apuntar que ciertas marcas de acné se van difuminando. Por supuesto, me ha causado ningún brote acnéico. He de decir que en mi neceser de vacaciones prescindí del uso de estos productos y mi piel se resintió. Por todo ello, creo que continuaré usándola le doy a Ibuki un merecido sobresaliente.

jueves, 30 de octubre de 2014

Opium, el perfume prohibido

Desde hace muchos años mi objeto de deseo al entrar en las perfumerías ha sido Opium de YSL. Entraba, me echaba, me parecía terriblemente fuerte pero a la vez no podía dejar de olerlo. Era para mí la relación amor/odio de una droga, y no me atrevía a dar el paso hasta que, tras mucho tiempo de indecisión, es mía.


Opium (1977) es uno de esos perfumes míticos que son capaces de evocar todo un mundo de sensaciones. Y no es sólo su polémico nombre, es que nada más destaparlo podemos viajar a un mundo exótico de cosas prohibidas. Fue creada para vestir a la emperatriz de China (aunque en este país no se vende), y no es por ello de extrañar que cuando una mujer se sumerge en el universo de Opium se sienta poderosa. Su embriagador aroma reina durante horas y te envuelve  de una manera rica, dulce, voluptuosa y apasionada. Junto a un pintalabios oscuro, es el complemento perfecto para aportar calidez a una noche de invierno.






La original fue reformulada hace unos años debido a que algunos de sus componentes daban problemas alérgicos y además había que adaptarse a los gustos actuales suavizándola un poco.
En sus notas lleva casi de todo:
Salida cilantro, ciruela, cítricos, mandarina, pimienta, jazmín, clavos de olor, malagueta y bergamota.
Corazón clavel, sándalo, pachulí, canela, raíz de lirio, durazno (melocotón), lirio de los valles y rosa.
Fondo  ládano, bálsamo de Tolú, sándalo, opopónaco, almizcle, coco, vainilla, benjuí, vetiver, incienso, cedro, mirra, castóreo y ámbar.


Notas intensas y especiadas que se alejan totalmente de la tendencia actual de los perfumes "Haribo". Opium es un perfume que no deja indiferente. Es indiscutible que habrá a quien le desagrade y se sofoque al contacto con sus notas, ya que no es apto para todas las pituitarias. Sin embargo ahí está, sobreviviendo junto con otros pocos clásicos a las hordas de novedades piruleta que cada temporada llenan las estanterías para satisfacer el afán consumista de la población. En cualquier caso, es la estrella de la firma YSL y una clara inspiración para muchos perfumes de corte oriental que lo han querido imitar. Los que tuvieron el perfume original, mantienen que el actual Opium tiene mucho que envidiar a su predecesor. La verdad es que yo sólo tengo conciencia de la fórmula actual, pero considero que es un perfume fuerte, con gran personalidad y a años luz de fragancias "del montón".


Dada la intensidad del perfume, sobra apuntar que su duración es extraordinaria. Existe en formato eau de toilette y eau de parfum, y la verdad es que el perfume huele mejor que el eau de toilette. No hay por qué asustarse pensando que va a ser más fuerte. 


Y aunque la presentación del frasco es marketing, hay que señalar que está tan cuidado como el propio olor. La botella original estaba inspirada en el inro, una caja que los samurais llevaban colgada y en la que guardaban algunas plantas medicinales. Yo soy especialmente fan del formato de botella en el que la aplicación del perfume se realizaba acariciándose con el tapón, todo muy vintage.


Ya son algunas las generaciones de mujeres que se han dejado seducir por Opium. A lo largo de su historia ha tenido diferentes campañas publicitarias, algunas de ellas apadrinadas por gente como David Lynch. En este spot, música y ambiente recrean el universo de este perfume.





Los 90, otra época. Sutileza y elegancia que hacían que fuera bonito que llegase la campaña navideña para disfrutar de los anuncios de los artículos de lujo como los perfumes. Otra muestra:




Y es tan alargada la sombra de Opium, que hasta el anuncio más reciente es bonito. Eso sí, yo nunca lo he visto por la tele.





Tras años pensando si comprarlo o no, decidí que hacerse con la edición coleccionista 2013 era una buena idea. El sitio donde más barata la pude encontrar (y con diferencia) fue fapex.es, una página de momento poco conocida pero que parece funcionar muy bien. Tardé 48 horas en recibir el pedido. 






Pocos días después de recibirla, vi que este 2014 habrá una nueva edición coleccionista.


No obstante, de cara a la primavera suelen salir ediciones limitadas más light de Opium. He podido oler algunas y aparte de un diseño precioso, mantienen el espíritu de la original haciéndolas más llevaderas para el calor:

                               

                         



Y por supuesto... no confundir Opium con las creaciones esas nuevas para adolescentes que han cogido el nombre y el frasco como estrategia comercial, porque ni belle de opium ni black opium tienen absolutamente nada que ver con la original.



domingo, 14 de septiembre de 2014

Diez días en la Ring Road

Este verano ha sido el turno de visitar Islandia. Soy fan de los países nórdicos desde niña, y éste ha sido el primero al que voy, ya que no me llevo bien ni con el mal tiempo ni con los precios tan caros que las señoras koronas imponen. No obstante, alguna vez tenía que ser, y he vuelto con la impresión de que ningún otro país podrá hacerle sombra a la belleza natural que he encontrado en Islandia.
El presupuesto ha sido sobre unos 1.500€, pernoctando en guesthouses y hoteles, aunque viendo que los camping se encontraban en los lugares más privilegiados, tampoco es una mala idea. Llevamos bastante comida deshidratada, frutos secos y snacks de España, y con eso y un par de compras de pan de molde en Bonus, nos solucionamos más de la mitad de cenas y comidas.
Hicimos la vuelta al país en el sentido opuesto a las agujas del reloj pensando que como el sur es más cansado, tendríamos más fuerzas para este tramo y el final sería más relajado. Llevamos un coche muy pequeñito en cuyo maletero apenas cabía mi maleta (Suzuki Splash gasolina. Algo más de 400€ por diez días), y esto determinó en parte la ruta, ya que con este coche no se puede circular pos las carreteras F y el sentido común te dice que no te metas en las de grava a menos que sea absolutamente necesario. De todas formas en diez días da tiempo a dar la vuelta básica al país. Dejarse las tierras altas es la excusa perfecta para volver en otra ocasión.

En el viaje tuvimos la emoción añadida del Bardarbunga, y es que justo después de embarcar en el aeropuerto de Barcelona, leí en la web de Islandia 24 que un volcán había empezado a dar signos de actividad. La noticia no deja indiferente teniendo en cuenta la que lió el del 2010 en el espacio aéreo.



Día 1


 Llegada al aeropuerto de Keflavik a unas horas intempestivas de la madrugada. Allí nos esperaba un trabajador de Faircar, la compañía donde alquilamos el coche, un frío inesperado, la niebla y un fuerte olor a mar. Nos dirigimos al airport inn para dormir. Se trataba de un lugar de paso pensado para los que llegamos a esas horas, ya que aunque no hay recepción, se accede con un código que te facilitan por email. Ya por la mañana, nos pusimos en marcha hacia Reykjavik. El trayecto es paisaje propio islandés, pues se trata de un gran campo de lava con algunos pequeños pueblos pesqueros. La entrada a Reykjavik es una zona bastante gris, con carreteras de varios carriles y algo de tráfico. Dejamos el equipaje en nuestra primera guesthouse algo alejada del centro y nos dirigimos a la ciudad. Aparacar en el centro funciona con parquímetros y el precio va por zonas, pero adentrándose un poco por las calles que rodean Tjörn, el lago, se puede aparcar cerca y gratis. 

El lugar más emblemático es la iglesia Hallgrímskirkja, bastante diferente a lo que estamos acostumbrados. No sólo por fuera, sino que su interior es sumamente austero y frío. Se puede ascender a la torre por 700kr y a diferencia de las catedrales habituales, ¡esta tiene ascensor!. El resto del centro histórico se puede resumir en dos calles y la zona del puerto. Un lugar interesante para descansar es el Harpa, donde nosotros aprovechamos para descansar y resguardarnos del frío. En la planta baja hay una cafetería y tiendas. Más arriba hay sofás con vistas a la ciudad a disposición de los visitantes. Este primer día sirve para ir tomando contacto con el país y empezar a comprobar la paz y la amabilidad de los islandeses. Un punto a su favor es que había gente recogiendo firmas por la calle en contra de la caza de ballenas. Tal y como me explicó el chico, es una incongruencia que te vendan una excursión para ver ballenas y luego las sirvan muertas en algunos restaurantes. De hecho, son muy pocos los islandeses que comen ballena de forma habitual y las tienen más como un reclamo turístico. Existe un lema "meet us, don't eat us" para fomentar las excursiones de avistamiento y desarrollar sensibilidad hacia ellas. Los restaurantes que tienen este sello en la puerta NO venden carne de ballena. Aunque a decir verdad, yo no vi ballena en el menú de ningún sitio al que entré.


                                             

 Hallgrímskirkja


 
En este restaurante no se sirve ballena


 Reykjavik, una ciudad "moderntage"





Día 2


 Comienza la ruta en sí. Este día era el turno para el famoso círculo dorado, que incluye Thingvellir, Geysir y Gullfoss. En cuanto se abandona la zona de Reykjavik comienzan a aparecer las ovejas y los caballos en un paisaje más verde y bucólico de lo que esperaba. Thingvellir es un Parque Nacional que comprende un valle en el que se puede observar la unión de las placas norteamericana y euroasiática. Supone un interesante paseo y el primer contacto con lagos (Tingvallavatn) y cascadas (Oxarafoss). 





Tras patearnos el parque, nos dirigimos a Geysir. Una pena que precisamente el géiser que da nombre a todos esté atrancado por culpa de unos turistas. En cualquier caso, el géiser Stokkur no defrauda y emerge cada 7 minutos aproximadamente. Lo cierto es que observar cómo el agua va adquiriendo la temperatura es hipnótico y tuvimos la suerte de ver una erupción triple que a todos nos sorprendió. 





Proceso de erupción del géiser.



Además del famoso géiser, el lugar es especial porque es un campo rojizo y humeante donde corren pequeñas corrientes de agua a altas temperaturas. Es muy fácil de identificar porque está al borde de la carretera. En la entrada hay un cartel en el que advierte del peligro de tocar el agua, ya que está realmente caliente, y recuerda a los turistas que el hospital más cercano se encuentra a 62km. Para que nos vayamos haciendo una idea de que la soledad es la indiscutible reina allí. Al otro lado de la carretera hay una cantina donde comer un sandwich y tomar café.


La siguiente parada fue para Gullfoss. Por suerte para nosotros, era un día soleado, que es cuando se aprecia mejor su belleza, ya que hay un arcoiris que hace de puerta de entrada. Esta catarata tiene una historia muy bonita, ya que si hoy en día podemos enamorarnos de ella es gracias a que Sigridur, la hija del antiguo dueño de la catarata, recorrió largas caminatas por Islandia e incluso amenazó con tirarse al abismo de la cascada si la convertían en una central eléctrica. A esta catarata se la puede fotografiar desde muchas perspectivas pues hay un sendero bastante largo desde el cual se puede observar esta maravilla de la naturaleza desde varios puntos.





  


¿He dicho ya que ver estos tres emblemas de Islandia y Europa es gratis? :)



Después de este día de emociones hicimos noche en un guesthouse de Reykholt y cenamos una pizza de mermelada y chili (suena raro pero estaba buena) en, probablemente, el único sitio que daban de cenar en el pueblo.


Día 3




 Este país ya estaba empezando a cautivarme y fue entonces cuando por fin sonó hoppípolla en el coche, en medio del campo, con ese sol brillante... Inolvidable! Este día seguimos de camino al Sur para dirigirnos en ferry a la isla de Vestmannaeyjaflugvöllur. Fue una pena no poder llevar el coche para habernos recorrido la isla, pero no había sitio. Lo suyo es reservar previamente. La otra opción era una excursión en barca alrededor de la isla para poder ver frailecillos, pero nos pusimos a hacer senderismo por los volcanes de reciente erupción (años 70). y echamos practicamente el día. Fue así como mi objetivo 18-55 tuvo su accidente y la fotografía quedó condicionada el resto del viaje. 











Ya de vuelta continuando por la N1 vimos la mágica Seljalandsfoss, una de las cascadas imprescindibles de Islandia, ya que puede ser atravesada por detrás y es toda una experiencia. Se encuentra coronando un campo que entonces estaba bañado por la luz dorada del atardecer, a los pies de la cascada había un arcoiris que practicamente se podía tocar. Sin duda, uno de los momentos más especiales del viaje.     

                  






Mas adelante, más cataratas, esta vez Skogafoss. Incrustada en rocas negras, aquí también es habitual un arcoiris pero ya se había puesto el sol. Subimos los más de 400 escalones que ascienden al lado de la catarata para poder ver el río y seguimos la ruta. 




No pudimos ver el viejo avión que hay frente a las costas de Vik porque los caminos de acceso eran bastante malos para el coche que llevábamos y además se iba haciendo oscuro. Llegamos al hotel Hofdabrekka (por fin con un baño privado) practicamente de noche y nos dimos un baño calentito en su jacuzzi mientras terminaba de oscurecer. ¡Nos lo merecíamos!


Día 4


 Después de asomarnos por las playas de Vik y con un tiempo de primavera, hicimos un trayecto que no deja indiferente a nadie, pues atravesamos el paisaje consecuencia del volcán Laki, que tiene una historia de lo más violenta. Con la erupción de ocho meses del siglo XVIII se produjo una nube que no sólo mató a gran parte de la población y ganado islandés, sino que afectó a las cosechas europeas llegando sus efectos hasta Japón. Fue además en este trayecto cuando empezamos a ver desde la carretera las lenguas del glaciar Vatnajokull, incrustadas entre las negras montañas. Absolutamente impresionante. 









La gran parada de la jornada la hicimos en el Parque de Skaftafell para ver la famosa cascada de Svartifoss. Esa cascada se encuentra a un kilómetro y medio del centro de visitantes, pero fuimos en pleno mediodía y a mí el camino se me hizo un poco "cuesta arriba". El sendero por el que se llega a esta misteriosa cascada está bastante resguardado del viento, por lo que es mejor ir ligero de ropa ya que el camino se hace pesado. Sin embargo, esta cascada también es un must-see y merece la pena el esfuerzo.






Continuando por la N1, más lenguas de glaciar y mi punto preferido de Islandia: el lago Jokulsárlón, donde fragmentos de hielo desprendidos del glaciar se dirigen hacia el mar recreando diferentes esculturas y proyectando los rayos del sol como cristales de Swarovsky. Aquí pudimos ver algunas focas y es, como muchos otros lugares de la isla, un pequeño universo para las aves.




Si la paz tuviera una imagen, sería este lago. No me quería ir de allí, pero iba oscureciendo y teníamos que llegar a Hofn antes de que cerraran los bares para comernos un bodadillo de langosta. Las vistas de nuestro hotel, el Glacier, con vistas a cuatro lenguas de glaciar, eran impresionantes.








Día 5


 El día central fue el más tranquilo de la ruta. La parte sur se puede dar por concluída y a continuación viene mucho coche por delante y algo más de soledad en el camino y en los lugares por visitar. El sol deslumbrante de los días anteriores dejó paso a algo de nubosidad, pero aún hacía muy buen tiempo. Tras abandonar Hofn, era el turno de concocer el este del país, configurado por fiordos. Más cascadas, más lagos, más mesitas para hacer picnic al borde de la carretera con vistas espectaculares, y el océano, que en todo momento acompaña a la derecha. 








Hicimos parada para comer en Strödvarfjördur y así visitar la casa-museo de Petra. Aquí encontramos una gran colección de minerales (y otros objetos). La casa es bastante peculiar y puesto que es un lugar de paso, merece la pena parar para verla. Este día fue un tanto raro pues mientras comíamos, unos islandeses que había en el bar nos dijeron que el Bardarbunga finalmente había entrado en erupción. En ese momento tuve sentimientos encontrados tipo: ¡qué bien, mis vacaciones se alargan! - ¡oh no! Más tiempo aquí nos sadrá muy caro y la ocupación hotelera es total, ahora, ¿qué?... Dios proveerá.
Seguimos por la N1, de manera que no visitamos los fiordos del noroeste, pero realmente lleva mucho tiempo recorrerlos y lo que más me llamaba la atención de la zona, los frailecillos, para final de agosto no estarían, así que nos dirigimos a nuestro hotel de ese día. Estaba bastantes kilómetros pasado Egilsstadir, y eran cottages en el más absoluto campo, al pie de una montaña con las cumbres nevadas. Pasamos la tarde allí tranquilamente pues los cuerpos ya nos pedían un descanso a gritos. Por su parte, Internet no decía demasiado sobre la erupción del Bargarbunda, al parecer no había sido para tanto.


Día 6


 Este día estuvo marcado por la improvisación. Tocaba dirigirse a Dettifoss pero la carretera 864 era muy mala para nuestro coche, de manera que seguimos adelante buscando la 862. Entonces vimos esto:









Debido a la posible erupción del Bargarbunda, el acceso a Dettifoss, la catarata más caudalosa de Europa y Sellfoss estaba cerrado por peligro de riadas. De hecho, se teme que si finalmente entra en erupción, el agua procedente del glaciar cambie drásticamente el paisaje. A pesar del disgusto, durante el trayecto habíamos podido disfrutar de un paisaje de otro mundo, fue como volver a los orígenes de la creación de la Tierra. La región del noreste según es atravesada por la carretera de circunvalación, es un área oscura, de tierra negra, escasa vegetación y relieve suave. Estoy segura de que si un ovni nos visitase, elegiría ese lugar para aterrizar. 







Ya que no podíamos acceder a Dettifoss, continuamos el trayecto y llegamos a la zona de Hverarönd y Krafla. La primera era un lugar de tierra rojiza con un pestazo a huevo que tiraba para atrás. Si bien es un lugar bastante fotogénico, el vendaval, la lluvia y aquel olor no invitaban a quedarse demasiado tiempo. 





En Krafla nos acercamos al lago Viti y aunque habría estado bien inspeccionar mejor la zona, el barro nos habría llegado hasta las orejas. Así pues, continuamos por la N1 con la intención de llegar a Husavik y avistar ballenas ese día. Por suerte, la lluvia paró, así que comimos en el Naustid y a continuación realizamos la excursión para ver las ballenas. Contratamos la más económica, que a diferencia de la otra, dura media hora más porque vamos en un barco más lento y cubre menos espacio. La ventaja es que, aparte de costar la mitad, es una experiencia como más auténtica y marinera, y además puedes moverte por el barco con total libertad (nunca sabes de dónde puede salir la ballena), mientras que los de la embarcación más rápida tienen que estar en todo momento atados con el cinturón a su asiento. La verdad es que observar a los gigantes marinos y algunos delfines en su hábitat, saliendo a respirar, en aquella bahía tan tranquila y rodeada por montañas con cumbres nevadas fue una vivencia maravillosa. 





Hicimos esa y la siguiente noche en Akureyri, debido a que en el norte no hay demasiado alojamiento y nosotros reservamos un poco tarde. 




Día 7


 Dedicamos la mañana a ver una de las cascadas más bellas de Islandia: Godafoss







A diferencia de otras, destacan sus aguas de color azul intenso. Esta catarata también permite ser fotografiada desde muchas perspectivas ya que el sendero la rodea y se acerca bastante a ella. Para comer hicimos picnic frente a la catarata, ya que esas vistas no se pueden disfrutar todos los días y después retrocedimos al lago Myvatn. Allí rodeamos el lago en coche y subimos al volcán Hverfjall. El problema es que el viento arriba era tan fuerte que no me atreví a dar la vuelta a la caldera.

Después del esfuerzo, y para reponerse, qué mejor que darse un bañito caliente en el Blue Lagoon del norte, los baños de Myvatn (3.500kr). Probablemente debido al fuerte viento no había mosquitos, aunque al mismo tiempo este viento hizo que el baño no fuese todo lo agradable que podría haber sido. Durante el baño escuchamos que habían abierto el acceso a Dettifoss, y por no hacer todo el trayecto otra vez al día siguiente, decidimos dejarnos el baño para ir a la catarata. Error. El camión-cerrojo seguía allí.



Día 8


 Por la mañana estuvimos paseando por Akureyri, la capital del norte. Diría que las viviendas son más estéticas que en Reykjavik, hay las mismas tiendas y poquito más. Nos llamó la atención que en esa ciudad cuando los semáforos estaban en rojo tenían forma de corazón. Normal que los islandeses vivan más felices y menos estresados. 




Continuamos nuestro camino por la N1 ya que adentrarse en los fiordos del noroeste requería mucho tiempo y kilómetros. Otra razón para volver. La Ring Road en esta zona discurre por valles glaciares. Aprovechamos que el día era básicamente de carretera para hacer fotos a ovejas y caballos. La verdad es que los caballos islandeses son súper sociales y posan gustosamente con y para el viajero.





 Llegamos al guesthouse de Hvammstangi, lugar famoso para ver focas, pero ya era tarde para eso, así que nos tomamos la tarde con tranquilidad.


Día 9


 Ya olía demasiado a retorno. Fuimos a Reykjavik por el camino largo, es decir, adentrándonos en la península de Snaefells, tierra misteriosa de donde proceden historias de trolls. Se ven cosas bonitas pero a pesar de ser una distancia no muy larga, supone muchísimo tiempo en coche y se hace pesado. Comimos en un pequeño e idílico restaurante en un acantilado y visitamos una playa negra con formaciones volcánicas muy llamativas. Aunque en la zona hay un glaciar, no llegamos a ver nada de él porque en agosto en esa zona no queda demasiada nieve, a no ser, claro, que te decidas a ascender por las carreteras de grava.





Tras la visita, tres horas de camino hacia uno de los platos obligados de Islandia: el Blue Lagoon. La verdad es que es un postre perfecto para concluir el viaje. Con la tristeza que tenía porque el viaje ya se acababa, la experiencia fue lo único capaz de animarme. La entrada más básica cuesta 40€ y los volvería a dar sin pensármelo. La verdad es que no había demasiada gente y hacía una temperatura muy buena. De hecho, ni siquiera tuve valor para adentrarme en la parte más caliente del lago. A diferencia de Myvatn, esto es más puramente un Spa, con sus chorros, sus baños de vapor, sus mascarillas de algas. Nos tomamos nuestra primera cerveza de Islandia, una Gull, mientras estábamos a remojo. Irónicamente era más barato que muchos bares. Nos fuimos de allí porque nos echaban, ya que de buena gana me habría quedado a pasar la noche. Un bañito relajante para compensar los esfuerzos senderistas de los días anterires. Colofón ideal. El problema con el Blue Lagoon es lo dañino que es para el pelo. Yo quería llevarme mi gorro de baño pero con el entusiasmo se me olvidó... intenté no mojarme el pelo demasiado pero es casi inevitable. Recuperarlo me costó una semana de uso intensivo de todo mi arsenal!








Por la noche dimos una pequeña vuelta por Reykjavik pero vimos que los bares eran tan caros que no entramos en ninguno.


Día 10


 Nuestras últimas horas en tierras islandesas. Para entonces el amor por ese país ya se había instalado en lo más profundo de nuestro corazón. Un país en el que cada instante que vives desde la carretera es digno de fotografiar, un país en el que el agua es pureza y gratis en cualquier bar, en el que los animales viven libres, hay café  en los bancos, en los supermercados suenan The National, Radiohead y Led Zeppelin. Si cenas en un fish & chips, escucharás a Leonard Cohen. La gente habla bajito, es amable y respetan tu espacio vital. 
Estas últimas horas las dedicamos al shopping y, tras mucho meditarlo, decidí comprarme un lopapeysa, el jersey típico. El precio medio es de 17.000kr, pero es una forma de llevarte una ovejita a casa!




Pasamos el día encomendándonos a San Bardarbunga para no tener que volver a España, al menos no tan pronto. Finalmente, no hubo suerte. En el aeropuerto reinaba la tristeza, y la sensación de que necesitábamos más Islandia. El tiempo allí voló, como lo hacen las cientos de aves que pueblan sus acantilados.


BSO del viaje:
- Sigur Ros
- Björk
- Neuman
- The National
- Radiohead
- David Gilmour
- Tame impala
- Spiritualized
- Joe Henry