miércoles, 17 de junio de 2015

Vacanze romane

Hacía 16 años que le debía a Roma volver, para admirarla y disfrutarla como se merece.

Visitar Roma es estar cerca de muchas de las obras de arte más importantes de la historia, con la característica de que están en su emplazamiento original, están donde desde un principio el artista las concibió.

Viajar en el puente de la Región fue una buena idea porque los vuelos  están más económicos que en otras épocas, y por menos de 300 euros he disfrutado de un fin de semana maravilloso. Además, y en teoría, no debería hacer calor de verano, pero en Roma lo hacía. No pasa nada, a Roma se lo perdono.

Me preparé el viaje leyendo Un otoño romano, de Javier Reverte y haciendo una revisión de La grande bellezza, la película reciente que más me ha gustado en mucho tiempo.


Sabato

Io e il mio amore  partimos el sábado desde el aeropuerto de Valencia, con tres horas de retraso. Volábamos con Alitalia y después de dos horas de retraso tuvieron el "detalle" de darnos un bono por valor de 7 euros para comer. Encima tenía que ser en un restaurante determinado, ni siquiera podía ser en Starbucks. Perder tres horas de Roma es perder mucho, fue perder un atardecer en Roma, una Peroni con vistas.

Cuando llegamos a Roma no había nadie para abrirnos en el B&B, porque claro, no contaban con nuestro retraso. Perdimos otros 20 minutos en que la dueña viniese a abrirnos... ¡y menos mal que pudimos contactar con ella! Dejamos las maletas en la habitación y salimos ansiosos a recuperar el tiempo perdido. Salimos andando desde el hotel, por Termini, hacia el centro. La primera parada fue la Fontana di Trevi, que estaba vallada, andamiada y vacía. ¡Y eso que sacan 3.000 euros al día! Seguimos paseando hasta llegar al templo de Adriano, del que se conservan 11 majestuosas columnas. Pero lo que me hizo empezar a sentir el síndrome de Stendhal fue el grandioso Panteón. Era de noche, estaba cerrado y tuve que esperar para ver su cúpula, pero su exterior es más que suficiente para hacerte respirar profundo, guardar silencio  y sumergirte en su grandeza. Después de eso, seguimos viendo cosas del centro por la noche, entre callecitas con restaurantes con manteles de cuadros. Pero nosotros, por si el día había sido poco, compramos un trozo de pizza per portare via y nos lo comimos en una esquina cualquiera mientras observábamos los giros imposibles que hacían los taxistas y demás imprudencias de los conductores. Seguimos paseando por Piazza Navona y Piazza dei Fiori hasta llegar  a Piazza Venezia, y de ahí a la columna Trajana, el foro de Trajano y finalmente anfiteatro Flavio y arco de Constantino. El Stendhal por todo lo alto, y es que, como dijo mi chico a los pies del Coliseo, "2000 años de historia nos contemplan". Para ser la primera noche, no estaba mal el pateo, y de ahí volvimos hacia el hotel a descansar.


Domenica

El día ya se prometía caluroso, pues no nos estresamos para madrugar y cuando viajamos, rara vez conseguimos salir de la habitación antes de las 11. Encima, en Italia el sol viene a funcionar como si fuese una hora más que en España. Cogimos el metro y al salir de la estación, las vistas eran estas:





Resultó que ese día era gratis entrar al Coliseo, por lo que las colas, bajo un sol de justicia, eran interminables. Así pues, prescindimos del anfiteatro y sí que entramos al Palatino. El mediodía no era el mejor momento para disfrutarlo, ya que ni la temperatura ni la luz son las mejores, pero como los monumentos cierran bastante temprano, hay que aprovechar cada minuto.










Después del Palatino, ya sí, era el momento mágico para entrar al Panteón. La cúpula del Panteón, como pocas otras obras, merece el adjetivo de "maestra", pues sirvió de inspiración a otros arquitectos posteriores. Será el halo de luz que entra por su óculo cenital, pero causa una sensación especial, muy especial. Parece un beso de los dioses que fuese acariciando el interior del templo. Lejos de cualquier mundanidad, es una luz que, a pesar de los turistas, provoca un silencio interno y una conexión trascendental con la belleza. 








Este momento merecería ser eterno, o al menos, dedicarle el suficiente tiempo, pero había que seguir el recorrido marcado. Volvimos a pasar por la Piazza dei Fiori, donde estaba el mercado. La siguiente parada fue la galería Spada, para ver la particular perspectiva de Borromini. Claro, al ser una perspectiva y estar acordonada, es difícil vivir esa obra. 






Tras saludar a un simpático gato que dormía la siesta allí, cruzamos el río y callejeamos por el Trastevere hasta encontrar un sitio en el que comer donde no nos clavaran. Elegimos uno de tantos, y nos estrenamos con los fiori di zucca, ¡deliciosos!. 





Al salir del restaurante, el sol abrasador se había convertido en una lluvia primaveral que nos mantuvo parados un rato. Volvimos a acercarnos por piazza Venezia para subirnos al asencesor del Vittorio Emmanuele, pero 7 euros nos pareció algo caro. Nos quedamos un rato sentados junto a la columna Trajana, porque el dolor de pies era bastante acusado y volvimos a recorrer parte de los foros. Volvimos un rato al hotel para hacer un merecido descanso y poder disfrutar de la noche.



Algunos romanos viven en lugares privilegiados




El cielo sobre Roma


Nos dirigimos a la Piazza Spagna y nos echamos una Peroni sentados en las escaleras mientras se hacía de noche. Cuando quisimos coger el metro de vuelta, resultó que (inesperadamente) ya estaba cerrado, y tuvimos que darnos otro buen pateo para encontrar una parada de autobús que nos llevara a Termini. 



#abuelospoperos



Lunedì


La siguiente jornada era para visitar los museos Vaticanos. Menos mal que habíamos reservado por Internet, porque no tuvimos que hacer nada de cola para entrar. El problema estuvo dentro, ya que nuestra llegada coincidió con la de un crucero (¿cuánta gente cabe en un costa cruceros? mucha más que en un museo) y tuvimos que recorrer el museo esquivando gente. Casi se me escapa el Laocoonte, al que tuve que ver de lado, pero es que entre el calor y toda la gente que había, no se podía ni respirar. Yo habría dicho que esas temperaturas derritirían cualquier obra de arte y pensaba que en los museos había aire acondicionado. Qué ilusa. Un momentazo por el que las adversidades valieron la pena fue contemplar La Escuela de Atenas y, por supuesto, la Capilla Sixtina. 






¿Cuándo han dicho que prohíben la banderita de los (piiiii) en los museos?







Visto esto, queríamos huir de la zona conquistada por los del crucero y volvimos al centro de Roma para ver el Moisés en San Pietro in Vincoli, la Domus Aurea y de ahí,  a la Plaza de España para buscar el cafe atelier Canova Tadolini, donde por 4,80 puedes tomarte un café cappuccino rodeado de esculturas.  Seguimos hasta la Piazza del Popolo y otra vez al Vaticano para ver la Plaza de San Pedro






Se empezaba a formar tormenta de nuevo y fue una pasada ver la cúpula de San Pedro bajo un cielo gris con rayos y relámpagos.





 Finalmente pudimos entrar en la Basílica (por ahí decían que había que pagar, pero no), que es cualquier cosa menos humilde. Parada obligada, la Piedad, y ganas de llorar al ver gente haciéndose selfies delante de tan magna obra. Sin nisiquiera mirarla," selfi pal feisbuk y a seguir palante". Eso sí es grave, y no que vayamos en tirantes con 32 grados. 




Tras abandonar el estado Vaticano, un paseo hasta el castello de Sant'Angelo, y el maravilloso puente que tiene enfrente y que me gustó tanto como la primeza vez que lo vi. 





Ya estábamos apurando los ticks en Roma. Nos dirigimos al Ara Pacis pero por poquito ya estaba cerrado. Bordeamos el mausoleo de Augusto y emprendimos regreso al hotel. Nos habíamos ganado una cena en condiciones y por supuesto, ¡nuestro primer y último gelato!



Y a pesar de haber aprovechado el tiempo al máximo, se me quedó alguna espinita clavada por ver: el Éxtasis de Santa Teresa, las Catacumbas,... pero siempre hay que dejarse algo, y a Roma tengo la certeza de volver.



Dos días intensos, de calor y dolor de pies, pero de una belleza inconmensurable. Roma me hizo revivir, como ningún otro lugar, mis 18 años cuando estudiaba historia del arte, y es que no hay lugar que concentre más historia y más arte por kilómetro cuadrado. Con todas sus leyendas, su historia, sus ruinas, sus cúpulas, la belleza de sus esculturas, el caos de sus calles,... lo místico y lo profano son dos caras de una moneda que es Roma, la ciudad a la que todos los caminos han de llevar. Porque quien no ha visto Roma, no ha visto nada.




La banda sonora de este viaje, una hermosa canción que apareció en Spotify un día antes de irnos. Tan bonita que sólo merece ser escuchada allí.



lunes, 13 de abril de 2015

Cabo de Gata en primavera


Jueves Santo
La primera Luna de la primavera indica que llega la Semana Santa, y en mi devoción por huir de mogollones y sobre todo, actos religiosos, un resquicio de mundo apropiado para mí es Cabo de Gata. Así pues, estas vacaciones he pasado tres noches en San José para alinear mis chakras y afrontar con energía el último sprint del curso.

De camino al parque, lo primero que me cautivó fue la cantidad de flores que había. Nunca había estado en primavera y me sorprendió gratamente ver aquellos paisajes volcánicos tan llenos de vida.

Nos dirigimos a nuestro hostal, Puerto Genovés, muy limpio y con desayuno incluido.

Tras dejar las cosas, tapeo tardío, siesta, y lectura en la playa hasta la puesta del sol.



Viernes Santo
Tras un sueño reponedor, el primer día lo dedicamos a explorar el vecino desierto de Tabernas, un anticipo de cómo será el sureste español en cuestión de años. 



Dramatismos aparte, este desierto es conocido por ser el escenario de muchos Western americanos e italianos y otros clásicos como Lawrence de Arabia o Indiana Jones y la última cruzada. Nuestra experiencia en el desierto fue bastante auténtica pues la hicimos durante la mañana y medio día. Hay bastantes rutas de senderismo y kilómetros de desierto para aburrirse.




El paisaje es testigo de unas condiciones climáticas extremas, siendo el verano una estación especialmente seca y calurosa, mientras que se adivinan avenidas de agua en la multitud de ramblas que conforman los senderos. Por ser primavera, el desierto mostraba su flora, entre la que tiene algunas especies únicas aunque yo no tengo ni idea. 

Terminamos nuestra ruta a medio día, y ya de vuelta aprovechamos para saludar a mi querido faro y playa de las Salinas, sin duda mi playa favorita.



Descansamos por la tarde en el hotel, y teniendo en cuenta que nos habíamos conformado con comer pistachos, decidimos darnos un homenaje en forma de mariscada rica, disfrutando de vistas al mar y con total ausencia de tambores y demás sonidos deprimentes típicos de la fecha.


Sábado
A pensar de los kilómetros hechos el día anterior, no notaba demasiado cansancio y en esta ocasión tocó hacer ruta de senderismo por el parque natural de Cabo de Gata. 

El paraje, las antiguas minas de Rodalquilar en el Cerro del Cinto. El día amaneció nublado y fresco, así que cuando tuvimos que decidir entre hacer la ruta corta (4km) o la larga (11km), nos aventuramos por la segunda. Las nubes se disiparon en el momento más duro de la ruta, donde había una subida que me hizo replantearme si daba marcha atrás. 



Continuamos el camino, y ya desde lo alto se divisaban los huertos sorprendentemente fértiles gracias a su composición volcánica, y a lo lejos, Sierra Nevada. Acompañados por flores y el zumbido de las abejas, llegamos al tramo final del camino, donde se podían ver restos de antiguas minas y multitud de galerías subterráneas. 



flora de la zona




Runtastic nos confirmo que habíamos completado la ruta y volvimos a San José a tomarnos una pizza bien merecida.


La siesta se nos fue de las manos y no llegué a poder fotografiar la puesta de sol. Además, hacía frío y no era demasiado agradable permanecer en la calle así que improvisamos cenita en el hotel y a descansar.


Atardecer en San José


domingo, 15 de febrero de 2015

Muffins de chai

Mi última gran obsesión, el té chai, me viene del descubrimiento del mismo en las cafeterías "capuccino" en Mallorca durante las pasadas navidades. Una mezcla irresistible: té, especias y tiempo frío.

Y si la infusión está deliciosa... ¿cómo no lo iban a estar unos muffins?





Se pueden hacer utilizando infusión de té o combinando las especias que contiene el chai. Yo probé a hacerlo de la segunda forma, y el resultado es más que alucinante.

Para hacer 12 muffins y ser feliz, se necesita esto:


Ingredientes para la masa:
- 2 tazas y media de harina.
- 1/4 de taza de mantequilla.
- 1/4 de taza de aceite vegetal.
- 1/2 taza de azúcar tamizado.
- 1/3 de taza de azúcar moreno.
- 2 huevos.
- 1 cucharada de extracto de vainilla.
- Medio sobre de levadura.
- 1/4 de cucharilla de bicarbonato.
- 2 cucharaditas de canela.
- 1 cucharilla de jengibre.
- 1 cucharilla de cardamomo.
- 1/4 de cucharilla de pimienta negra.
- Una pizca de sal.
- 1 vaso de leche de soja.


Para el glaseado:
- 5 cucharadas de azúcar.
- 2 cucharaditas de canela.
- 3 cucharadas de mantequilla.
- 5 cucharadas de harina.
- 1 cucharada de semillas de amapola.



Proceso

1. Mientras se precalienta el horno a unos 180º, se mezclan la mantequilla, el aceite y el azúcar. Batir.

2. Añadir los huevos.

3. Mezclar las distintas especias con el bicarbonato y la levadura y agregarlo a la masa. Añadir el extracto de vainilla.

4. Incorporar poco a poco la harina.

5. Cuando se consiga una mezcla homogénea, verter en cápsulas utilizando una bandeja para muffins.


Para preparar el glaseado hay que mezclar todos los ingredientes y echarlo con ayuda de una cuchara sobre la masa.

Se mete al horno a unos 180º aproximadamente 20 minutos y ¡listo!




domingo, 1 de febrero de 2015

Arroz para sushi

Como tantos, soy de las que han aprendido a hacer sushi por Internet. Después de servirme de diferentes vídeos para hacer el arroz, desde que encontré este no lo cambio por otro. Es sencillo y el arroz queda muy bien. Pero lo mejor es  que ¡no se pega ni un grano de arroz en la cacerola!




Ingredientes:

- 1 vaso de arroz para sushi.
- Vinagre de arroz.
- Sal.
- Azúcar.


Pasos:

1. Lavar el arroz tantas veces como sea necesario hasta que el agua salga clara.

2. Dejar reposar tapado unos 30 minutos.

3. Echar el arroz a la cazuela. En volumen, echar 1/4 más de agua que de arroz.

4. Poner a calentar a fuego medio hasta que hierva. Una vez que hierva, se tapa y se pone muy bajito (2-3 en inducción) durante 10 minutos. No destapar.

5. Dejar reposar tapado con un trapo unos 10 minutos. 

6. Enfriar el arroz.

7. Mientras, calentar el vinagre de arroz, el azúcar y la sal en proporciones 7-5-1. 

8. Aderezar el arroz con la mezcla mientras se va enfriando.


Mientras el arroz se cuece, reposa y se enfría, ir preparando el relleno que se va a usar para hacer las piezas de sushi y enfriar un vino blanco en la nevera.  

Itadakimasu!

lunes, 26 de enero de 2015

Perlas de tocador


Las amantes de los productos de tocador sabrán que pocos son tan celebrados y causan más emoción que una bella polvera para matizar el rostro; y es que aunque las tendencias y la tecnología han cambiado con los tiempos, el deseo de lucir una piel de muñeca es un tema eterno.


Los legendarios Meteoritos de Guerlain satisfacen todos los niveles de fetichismo y vanidad que se pueda exigir a unos polvos de acabado. Dice la firma que "aportan un halo inmaterial de luz sublimando la tez con el brillo de las estrellas", lo cual se entiende sólo cuando se prueban. No se debe pensar en purpurinas ni fragmentos nacarados evidentes porque no es así, el mecanismo de estas perlas es otra cosa, por lo que funcionan muy bien para sellar toda la base incluyendo la zona de la ojera, porque el polvo es tan fino que no pesa y por tanto, no genera pliegues. Las perlas tienen distintos tonos, cada uno realiza una sutil acción correctora y la luminosidad prometida está asegurada en cada perla.







El olor es otra de las virtudes que distinguen a este producto de todos los demás, es una nube de violetas con recuerdos a la mítica fragancia de la casa, Après L´Ondée (1906) que embriaga y perdura manifestándose en el olfato de quien se acerca para saludarnos con un beso. Por su parte, el envase posee el espíritu rococó tan característico de la firma y muy del gusto de las mujeres que apreciamos y buscamos el encanto retro en nuestros productos cosméticos.




Para finalizar, decir que Guerlain dispone de una brocha específica para aplicar los Meteoritos pero yo lo hago con la Powder Brush de Real Techniques, una opción ideal y mucho más barata. 

miércoles, 21 de enero de 2015

Ibuki, 25 'til I die

La idea de que hubiese una línea de cuidados específicos para la franja de edad entre los 25-35, donde me encuentro, de una firma tan prestigiosa como Shiseido era irresistible para mí. Esta edad es un poco conflictivo porque los tratamientos pueden quedarse cortos o pasarse, mientras granos y líneas de expresión conviven en la cara. Precisamente, el objetivo de esta línea es reforzar la piel para resistir y prevenir problemas de imperfecciones y envejecimiento. Su principio activo es el PhytoResist Complex, que fortalece la piel haciéndola más resistente para los problemas futuros.

La línea Ibuki tiene varios productos para cubrir diferentes necesidades: hay dos limpiadoras diferentes, una para pieles mixtas y otra para pieles secas. Para después de la limpieza hay una loción hidratante, que es el equivalente asiático a nuestro tónico, pero más denso y de aplicación similar a una crema. Por otra parte, hay tres cremas diferentes, una más general, otra con SPF 18 y otra enriquecida para pieles secas. El último producto es un contorno de ojos indicado para tratar líneas, ojeras e hinchazón.

Como la marca es un pelín cara, el primer paso fue la investigación para ver dónde podía encontrarlos más baratos: perfume's club. Fue mi primera compra en esta web, pero resultó estupenda. Servicio rápido, eficiente, y con muestras, que siempre se agradece.

Los productos que en un principio pedí fueron los que consideraba más adecuados para mí: la limpiadora exfoliante Purifying Cleanser, el tónico Softening Concentrate y la crema Refining Moisturizer.



La limpiadora me fascinó desde el principio. Con la cantidad del tamaño de un guisante puedes limpiar y estar masajeando la cara todo el tiempo deseado ya que se emulsiona con el agua creando una especie de espuma cremosa. Como exfoliante no es agresivo, ya que sus micro-gránulos son suaves. El resultado final es alucinante, deja la cara inmaculada sin producir irritación ni rojeces. Los poros se cierran. No obstante sí queda algo tirante y la piel pide a gritos el siguiente paso. A pesar de que sólo la utilizo una vez al día, puede llegar a resecar la piel si no se usa con una buena hidratante.


La loción equilibrante se aplica tras la limpieza haciendo una suave presión sobre el rostro. Es líquida y relaja la piel. No aporta nada de grasa y ayuda a optimizar los efectos de la crema posterior. El envase tiene formato pump, lo que lo hace muy higiénico y evita que se desperdicie líquido. Dicho envase es prácticamente igual que el de la hidratante, con la diferencia de que es algo más translúcido. De todos los productos es el que menos me dice, aunque es el más económico y estas líneas siempre está bien probarlas en su conjunto. Así pues, creo que no merece la pena prescindir de él.


La crema hidratante también me parece maravillosa. Es muy fluida, y sin embargo hidrata y suaviza sin aportar nada de grasa. Se extiende a la perfección y no deja ningún tipo de residuo blanco. La sensación de confort dura horas. He probado la limpiadora de Ibuki con otras hidratantes y notaba la piel reseca, sin embargo la combinación con esta crema es idónea: limpiadora + loción + hidratante Ibuki = piel limpia, suave y relajada. La crema, como la loción, viene en formato pump, y a pesar de ser líquida, cunde muchísimo porque se dispensa la cantidad apropiada y con muy poquito es suficiente para hidratar el rostro de forma adecuada. Tiene un olor ligero y maravilloso, a mí particularmente me recuerda a algo que usaba en la infancia.


Después de tres meses usando esta línea de cuidados puedo decir que me gusta bastante. Aunque Shiseido es una marca cara, esta línea no tiene precios desorbitados y más aún si se sabe dónde comprar. A su favor, debo destacar la hidratación que aporta a pesar del frío y apuntar que ciertas marcas de acné se van difuminando. Por supuesto, me ha causado ningún brote acnéico. He de decir que en mi neceser de vacaciones prescindí del uso de estos productos y mi piel se resintió. Por todo ello, creo que continuaré usándola le doy a Ibuki un merecido sobresaliente.

jueves, 30 de octubre de 2014

Opium, el perfume prohibido

Desde hace muchos años mi objeto de deseo al entrar en las perfumerías ha sido Opium de YSL. Entraba, me echaba, me parecía terriblemente fuerte pero a la vez no podía dejar de olerlo. Era para mí la relación amor/odio de una droga, y no me atrevía a dar el paso hasta que, tras mucho tiempo de indecisión, es mía.


Opium (1977) es uno de esos perfumes míticos que son capaces de evocar todo un mundo de sensaciones. Y no es sólo su polémico nombre, es que nada más destaparlo podemos viajar a un mundo exótico de cosas prohibidas. Fue creada para vestir a la emperatriz de China (aunque en este país no se vende), y no es por ello de extrañar que cuando una mujer se sumerge en el universo de Opium se sienta poderosa. Su embriagador aroma reina durante horas y te envuelve  de una manera rica, dulce, voluptuosa y apasionada. Junto a un pintalabios oscuro, es el complemento perfecto para aportar calidez a una noche de invierno.






La original fue reformulada hace unos años debido a que algunos de sus componentes daban problemas alérgicos y además había que adaptarse a los gustos actuales suavizándola un poco.
En sus notas lleva casi de todo:
Salida cilantro, ciruela, cítricos, mandarina, pimienta, jazmín, clavos de olor, malagueta y bergamota.
Corazón clavel, sándalo, pachulí, canela, raíz de lirio, durazno (melocotón), lirio de los valles y rosa.
Fondo  ládano, bálsamo de Tolú, sándalo, opopónaco, almizcle, coco, vainilla, benjuí, vetiver, incienso, cedro, mirra, castóreo y ámbar.


Notas intensas y especiadas que se alejan totalmente de la tendencia actual de los perfumes "Haribo". Opium es un perfume que no deja indiferente. Es indiscutible que habrá a quien le desagrade y se sofoque al contacto con sus notas, ya que no es apto para todas las pituitarias. Sin embargo ahí está, sobreviviendo junto con otros pocos clásicos a las hordas de novedades piruleta que cada temporada llenan las estanterías para satisfacer el afán consumista de la población. En cualquier caso, es la estrella de la firma YSL y una clara inspiración para muchos perfumes de corte oriental que lo han querido imitar. Los que tuvieron el perfume original, mantienen que el actual Opium tiene mucho que envidiar a su predecesor. La verdad es que yo sólo tengo conciencia de la fórmula actual, pero considero que es un perfume fuerte, con gran personalidad y a años luz de fragancias "del montón".


Dada la intensidad del perfume, sobra apuntar que su duración es extraordinaria. Existe en formato eau de toilette y eau de parfum, y la verdad es que el perfume huele mejor que el eau de toilette. No hay por qué asustarse pensando que va a ser más fuerte. 


Y aunque la presentación del frasco es marketing, hay que señalar que está tan cuidado como el propio olor. La botella original estaba inspirada en el inro, una caja que los samurais llevaban colgada y en la que guardaban algunas plantas medicinales. Yo soy especialmente fan del formato de botella en el que la aplicación del perfume se realizaba acariciándose con el tapón, todo muy vintage.


Ya son algunas las generaciones de mujeres que se han dejado seducir por Opium. A lo largo de su historia ha tenido diferentes campañas publicitarias, algunas de ellas apadrinadas por gente como David Lynch. En este spot, música y ambiente recrean el universo de este perfume.





Los 90, otra época. Sutileza y elegancia que hacían que fuera bonito que llegase la campaña navideña para disfrutar de los anuncios de los artículos de lujo como los perfumes. Otra muestra:




Y es tan alargada la sombra de Opium, que hasta el anuncio más reciente es bonito. Eso sí, yo nunca lo he visto por la tele.





Tras años pensando si comprarlo o no, decidí que hacerse con la edición coleccionista 2013 era una buena idea. El sitio donde más barata la pude encontrar (y con diferencia) fue fapex.es, una página de momento poco conocida pero que parece funcionar muy bien. Tardé 48 horas en recibir el pedido. 






Pocos días después de recibirla, vi que este 2014 habrá una nueva edición coleccionista.


No obstante, de cara a la primavera suelen salir ediciones limitadas más light de Opium. He podido oler algunas y aparte de un diseño precioso, mantienen el espíritu de la original haciéndolas más llevaderas para el calor:

                               

                         



Y por supuesto... no confundir Opium con las creaciones esas nuevas para adolescentes que han cogido el nombre y el frasco como estrategia comercial, porque ni belle de opium ni black opium tienen absolutamente nada que ver con la original.